El concepto de robot de suelo también aparece en kits infantiles que amplían sus posibilidades sin cambiar la idea original de programar movimientos sobre un tapete. Estos sistemas incorporan fichas o piezas físicas para construir la secuencia de órdenes de forma visible, en lugar de usar solo botones.
Algunos kits permiten ir más allá de la simple secuenciación e introducir conceptos básicos de programación como bucles o funciones, lo que aumenta su potencial formativo. Sin embargo, esto exige al docente un conocimiento ligeramente mayor, ya que, aunque pueden usarse como un robot de suelo básico, se desaprovecharían sus posibilidades si no se trabajan esos conceptos.
En educación infantil, la robótica suele utilizarse principalmente como herramienta transversal para apoyar cualquier aprendizaje, dando menor peso a la programación como contenido en sí mismo. En kits más avanzados esta proporción se equilibra un poco más, incorporando fundamentos de pensamiento computacional.
En etapas superiores, esa relación puede invertirse progresivamente, otorgando mayor protagonismo al aprendizaje formal de la programación, aunque siempre resulta recomendable mantener su aplicación práctica en otras materias para que el alumnado perciba su utilidad real.




